El problema de ofertar trabajos únicos (no seriados)
Esta semana he recibido un artículo de un lector habitual de este blog y me ha parecido muy interesante poder compartirlo con el resto de lectores. Trata el problema de las valoraciones técnicas visto desde el punto de vista del técnico que las realiza. Plantea una serie de reflexiones a nivel técnico y otras a nivel de gestión empresarial que no es la primera vez que las escucho.
Creo que valdría la pena que todos aquellos que tenéis problemáticas similares nos podáis dar vuestra opinión:
Reconversión Hasta hace poco veníamos realizando nuestro producto de manera seriada. Son piezas de elevado valor debido a su compleja elaboración. Disponemos de un buen taller y de mejores operarios, con una amplia y variada gama de maquinaria, creo que bastante especial e interesante debido a sus dimensiones. La venta de nuestro producto ha bajado en picado, y la empresa se sostiene gracias al mercado exterior y a una inevitable y dolorosa reducción de personal. Hace un par de años buscábamos desesperadamente talleres de mecanizado que nos ayudaran a absorber toda nuestra producción. Llegamos a entregar un 40% de nuestra producción al exterior. Pero ahora la cosa ha cambiado: somos nosotros los que hemos decidido “salir a la calle” y buscar trabajos que nos permitan completar nuestra subsistencia. Suena muy duro, ¿no? Gracias a nuestro particular parque de maquinaria y la capacidad de nuestros operarios hemos empezado a mecanizar para otras empresas. Mecanizamos piezas de todo tipo, sobretodo pieza especial y unitaria. Realizamos todo tipo de trabajos para los más diversos sectores, por suerte bastante adaptados a nuestro parque de maquinaria. Por el momento van saliendo cosas, y esperemos que la cosa continúe y vaya en aumento. Problemáticas de la “reconversión” Como comentaba antes nuestra producción era en serie. Aunque se trataba de piezas complicadas quieras o no los operarios se amoldan al trabajo de cada día. Cuando surgen cosas nuevas, salen problemas. Por suerte la alta preparación y experiencia del personal ha hecho posible que esto no nos afecte en demasía. Ya se sabe en tiempos como estos no queda más que ponerse las pilas!!! Uno de los problemas más “curiosos”, por llamarlo de alguna manera, que nos hemos encontrado desde que hemos iniciado este cambio de rumbo ha sido el tema “presupuesto o cotización” de las diferentes piezas. Nos es enormemente complicado realizar presupuesto para determinados clientes. Por supuesto hay muchas piezas, las típicas series largas, que no comportan ningún tipo de complicación. Pero con la pieza especial nos cuesta enormemente realizar esta tarea. Podría ser que no dispusiésemos del software adecuado, y nos encontramos con dudas constantemente. Ejemplo Hace poco recibimos una serie de 5 piezas, de diámetro y longitud considerable, que se deben tornear, dejando un excedente pues serán tratada a posteriori. A continuación se deben realizar chavetas, ranuras y taladros profundos. Después se tienen que tratar y finalmente rectificar. Comencemos nuestro presupuesto: - Material y tratamiento: no hay problema. - Torneado: 1er problema, aunque solucionable. ¿que tiempo adjudicamos a esta operación? Tenemos piezas similares y entre la opinión del operario y nuestra experiencia determinamos un tiempo. - Centro de Mecanizado: 2º problema. Tenemos de invertir en diversas herramientas que no tenemos y debemos construir un complejo utillaje para el amarre de una geometría compleja. Aquí ya comenzamos: - Rectificado: 3er. Problema. En esta pieza si que disponemos de un tiempo aproximado: algunas de nuestras piezas seriadas se asemejan en este aspecto a las que debemos rectificar. De todas maneras la pieza lleva un tratamiento especial y debemos adquirir una muela especial. Además debemos realizar un utillaje, que no requiere diseño, para la fijación de la pieza. Estas son la preguntas que me planteo y en las que me gustaría que alguien me guiara: Estas son algunas de la preguntas que a bote pronto me surgieron cuando este pedido llegó a mi oficina. Por suerte y debido a la urgencia y a que el cliente no encontraba un tipo de taller con la maquinaria que nosotros disponemos, éste aceptó realizar las piezas sin presupuesto. Nosotros indicamos exactamente todas las horas de trabajo, herramientas, coste de utillajes y no contabilizamos el trabajo de la oficina técnica. Hasta ahora estamos teniendo suerte, pero llegará el día que no la tengamos y me gustaría estar preparado. ¿Alguna ayuda o ejemplo? Cuando ves programas como TecnoNet, la verdad es que te da envidia. Las empresas acostumbran a invertir más en maquinaria y herramientas que en elementos como por ejemplo software de gestión. Ya no digo TecnoNet, pero sí un buen programa CAD. Qué os tengo que explicar…. Enganchada Supongo que todos vosotros os habreis “enganchado” alguna vez al contabilizar un presupuesto. También me hablareis de experiencia, pero debemos ser lo más competitivos posible dentro de nuestras posibilidades y en estos momentos intentar “engancharnos” lo menos posible. Porque según que fallo te puede ocasionar muchos y muchos problemas. Suerte Por suerte, y aunque haya habido una reducción de personal, podemos continuar trabajando. Insisto, gracias a nuestra maquinaria y operarios. Pero, ¿y todas estas pequeñas empresa que no tienen la suerte (que dure) que nosotros estamos teniendo? Espero que muchos de vosotros tengáis las posibilidad de reconversión que por suerte nosotros tenemos.
Somos una empresa (pyme) con producto propio. Debido a la ya archifamosa crisis nos hemos visto obligados a iniciar un periodo de reconversión para continuar trabajando.
Saludos.


Comentario por Gladys
Septiembre 30, 2008 @ 11:42 am
Buenos días,
Parece que la problemática de la preparación de las ofertas comerciales la compartimos todos, yo tengo exactamente los mismos problemas. Cada proyecto es diferente, y cada cliente tiene sus requisitos particulares, con lo cual determinar qué costes de inversión en tiempo y tecnología se pueden facturar resulta un quebradero de cabeza. En algunos casos, los mismos clientes pueden ayudar a solucionar este tema, proponiendo de compartir o asumir totalmente dichos costes, pero desgraciadamente no es habitual, ni mucho menos… Por eso creo que uno de los primeros métodos para determinar qué se puede facturar en una oferta es el diálogo con el cliente: él entenderá mejor la dificultad de lo que nos pide, y nosotros las características que busca, lo que puede permitir ahorrar tiempo, dinero, y mejorar la relación de confianza establecida entre la empresa proveedora y cliente.