Anécdota de la feria BIEMH en Bilbao 2012

Ferias — Por Xavier Conesa el 29 Junio 2012 a las 4:57 pm

En el BLOG de de la empresa AscorCAD Engineering hemos encontrado una anécdota, que nos gusto tano que no queremos privar a nuestros lectores de ella:

Querido amigo,
Como bien sabes estos días he asistido a la 27ª edición de la BIEMH, la feria de máquina herramienta más importante de España que se ha celebrado recientemente en Bilbao y, dicho sea de paso, con gran éxito de público y de empresas participantes.

Sabes que por mi trabajo de periodista y por mi interés en todo lo que a maquinaria se refiere, he visitado gran número de ferias a lo largo de mi carrera, pero esta vez me ha ocurrido algo que todavía me tiene entre desconcertado y emocionado.

Verás, en esta edición me llamó especialmente la atención el stand de la empresa CMI Durango, donde pude ver los escáneres de Creaform que distribuye en exclusiva para España la empresa AsorCAD Engineering, y también vi la demostración que hicieron del funcionamiento de estos escáneres. Vi el proceso de digitalizado del ejemplar único del primer prototipo de automóvil realizado en España en 1948.

No daba abasto con lo que estaba viendo, mi cerebro no podía asimilar tantas cosas juntas y a la vez todas las imágenes se iban acumulando ordenadamente en el mismo.

Te paso unas fotografías que tomé para que te hagas una idea. En esta primera puedes ver el stand de CMI Durango junto con la exposición de la empresa AsorCAD Engineering y el coche del que te acabo de hablar. Se puede ver cómo un experto técnico de AsorCAD Engineering, realiza una demostración de digitalizado 3D. Te aseguro que una fotografía no es lo suficientemente explícita para expresar lo sorprendente que resulta ver la precisión del trabajo que realizaba.

enemigos del calibre util de control galga

En esta otra puedes ver la imagen digitalizada del automóvil en la pantalla del ordenador.

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Aquí puedes ver la reproducción exacta del vehículo en el stand de CMI Durango. Impresionante, ¿verdad?

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Quizás estarás pensando que qué tiene todo esto de raro para que me dejara tan desconcertado y emocionado, tal y como te he contado al principio de esta crónica. Te pediría un poco más de paciencia, amigo mío, ya que ahora te lo contaré todo con el máximo detalle.

Después de visitar el stand de CMI Durango y ver el proceso de digitalizado del vehículo por parte de un técnico de la empresa AsorCAD Egineering, me acerqué al automóvil para observarlo con detalle.

Me encontraba absorto en dicha contemplación cuando oí la agradable voz de un anciano diciéndome:

- ¿Le gusta, joven? Lo construyó mi amigo, José Estancona, con sus propias manos. Entre y acomódese en él.- Me dijo, a la vez que me abría la puerta para que entrara dentro del coche.

El hombre, de cara amable y cabello blanco, que vestía un traje oscuro y de corte antiguo, subió y se sentó a mi lado.

Casi sin darme tiempo a reaccionar, el anciano empezó a contarme una historia que tenía como protagonistas al coche en el que estábamos sentados y a su creador, don José Estancona.

Mire, joven, mi amigo era el menor de cinco hermanos y vivía junto con su familia en el caserío Arta-Villa de Durango.

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Miembros de una familia vasca ante el caserío donde vivían. Fotografía propiedad de Indalecio Ojanguren publicada bajo licencia de Creative Commons.

A los 14 años empezó a trabajar de aprendiz y a los 16 ya era encargado en una constructora.

Como bien debe saber, joven, en España hubo una terrible Guerra Civil que terminó en 1939, año en que José Estancona fundó la empresa “Duñaiturria y Estancona, S.A.”

- ¿A qué se dedicaba la empresa? – Pregunté intrigado. El anciano dibujó una sonrisa y me respondió:

La empresa que fundó José Estancona se dedicaba a la fabricación de máquina herramienta, como por ejemplo, cepillos puente y tornos verticales, entre otras. Es en 1948, cuando mi amigo tiene la idea de construirse un coche para ir de excursión con su familia. José Estancona dedicaba sus ratos libres a trabajar en su sueño. Día tras día y ante nuestros sorprendidos ojos, el DYESA iba tomando forma.

- ¿Cómo lo hizo? – Pregunté intrigado.

Mire, joven, a finales de los años cuarenta no teníamos ningún aparato de esos que tienen ustedes ahora, ¿ordenadores les llaman? En esa época teníamos que usar la imaginación para optimizar al máximo los pocos recursos que había entonces. Así es que José Estancona recortó en un papel las líneas maestras del automóvil y, cuando ya las tuvo recortadas, proyectó la silueta resultante en una pared como si tratara de una sombra china. ¿Ha oído hablar de las sombras chinas, joven?

- Sí, claro. – Respondí – El anciano me miró con cara benevolente y prosiguió su interesante relato.

Como le iba diciendo, cuando mi amigo tuvo las figuras recortadas las proyectó en la pared e hizo varios intentos acercando y alejando dichas figuras del foco de luz hasta encontrar el tamaño adecuado.

Estancona, que era un apasionado de la mecánica, pudo superar todos y cada uno de los percances mecánicos que le fueron surgiendo.

Al final, gracias a su tenacidad, entusiasmo, conocimientos y constancia, mi amigo logró hacer realidad su sueño y construyó un coche de formas muy agradables que la prensa de mi época llegó a comparar con el “Topolino”, un coche fabricado por FIAT y muy conocido en los años cuarenta. Mire, aquí tengo una foto.

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El DYESA tenía un motor de dos tiempos de 570cc e iba refrigerado por agua. Aunque el coche era de cuatro ajustadísimas plazas, en él viajaban toda la familia Estancona: mi amigo, su esposa y los cinco hijos del matrimonio. El DYESA se portó de maravilla con la familia Estancona, metidos los siete dentro de él llegaron a subir el puerto de Urkiola sin ningún contratiempo. ¿Ha estado alguna vez allí, joven?

Estaba tan absorto escuchando el relato del anciano que la pregunta me pilló por sorpresa. ¿Urkiola? No, no recordaba haber estado nunca allí.

Pues no espere más y vaya pronto, no sólo el paisaje y las vistas lo maravillarán sino que hay algo indescriptible en ese entorno que no se puede expresar con palabras, cada cuál tiene que vivir su propia experiencia.

Como le decía antes, la familia Estancona subió varias veces a Urkiola sin contratiempo alguno. Todos disfrutaron del coche durante 7 años, en los que realizaron frecuentes viajes a Vitoria, Pamplona y Bilbao. En terreno llano llegó a alcanzar los 80 Km por hora. Quizás ahora no le parezca una velocidad nada destacable, pero le aseguro que en esa época era todo un récord de velocidad.

Mi amigo intentó varias veces matricular el DYESA, pero una serie de trabas burocráticas impidieron su matriculación hasta 1951 (tres años después de su construcción); aún ahora recuerdo perfectamente la matrícula: BI-17271.

Quizás a usted le sorprenderá si le digo que el coche circuló desde 1948 hasta 1951 sin ningún contratiempo con una placa que ponía “DURANGO”. ¡Eran otros tiempos! Mi amigo, que era lo que ustedes conocen como emprendedor, se sintió animado a proseguir con la aventura de la automoción.

Como buen emprendedor, luchó contra las enormes dificultades que tuvo para acopiar chapa de carrocería; hasta que en 1953, consiguió construir tres unidades de un nuevo modelo, con un estilo muy similar al Morris Minor Inglés. El coche se construyó en las tres variantes previstas: dos puertas, cuatro puertas y furgoneta.

El motor de estos nuevos vehículos era la versión de tres cilindros de la anterior, con 800cc y unos 22cv. Estos coches ostentaban la marca ESTANCONA. ¿Le aburro, joven

Este anciano tenía la facultad de sorprenderme siempre, ¿cómo podía aburrirme si en realidad estaba entusiasmado con todo lo que me estaba contando?

Entonces sigo. Un aspecto muy importante a destacar de la creación de estos vehículos es que el fabricante era una empresa de construcción mecánica que garantizaba un importante respaldo técnico e industrial al proyecto.

Ya le he dicho antes, joven, que mi amigo era un hombre con iniciativa y empuje, por eso preparó unos ambiciosos planes para la fabricación de 2000 unidades anuales en una primera fase de industrialización y luego 4000 para llegar a alcanzar los 10.000 ejemplares que se había propuesto mi amigo. La intención era venderlos a un precio de 20.000 pesetas cada uno.

Nada podía detenerle, así es que José Estancona llegó a presentar el prototipo ESTANCONA en Madrid ante el Jefe del Estado (el General Francisco Franco). Éste los consideró muy positivamente y les concedió la cualificación de “interés nacional”.

Pero esto no fue suficiente para poder conseguir los permisos oficiales necesarios y así convertir la empresa en una fábrica de automóviles. Estancona recurrió las sucesivas negativas de 1956 y 1957; pero al final se dio por vencido.

Y hasta aquí la historia de este coche en el que está sentado, ¿qué le ha parecido, joven?

-Sorprendente, señor… ¿Cómo me ha dicho que se llama?/p>

No se lo he dicho, pero eso no importa. Lo único que le pediría es que escriba esta historia para que la hazaña de mi amigo Estancona no quede en el olvido. ¿Lo hará?

- ¡Claro! Me parece una historia genial.

Bien, y ahora si no le importa, me gustaría quedarme un rato solo dentro del DYESA.

- Lo entiendo. Espero verle pronto otra vez. Entonces bajé del coche y cuando me di la vuelta para saludar con la mano al anciano, éste ya no estaba.

Empecé a preguntar si alguien lo había visto y nadie me supo dar razón alguna. Tuve que dejarlo porque empecé a dudar de mí mismo. Aun así, verifiqué todo lo que el anciano me había contado y todo, todo, pasó tal y como él me había explicado.

enemigos del calibre util de control galga

Los tres coches que José Estancona logró fabricar en 1953

Janet Recasens

Junio de 2012

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